Mi quiropráctico ha vuelto a regañarme, esta vez por meterme en temas de política.

Pese a haber nacido en una familia apolítica, a no haber tenido influencias ni amistades que te condicionaran, arrastras un profundo odio. Prométeme que nunca volverás a hablar de política en tu blog.

¡Lo intentaré!

En esta ocasión, le dedicaremos el capítulo un macarra cualquiera. No tiene por qué ser hombre, también puede ser mujer. En su vesión fálica, puede tratarse de alguien que se mete en tantas peleas callejeras como rayas de cocaína, que siempre suspende todas las asignaturas, o que si viviera hace 30 años llevaría tupé engominado. El prototipo de tipo duro, problemático, que coparía el espacio de las carpetas de las prepubescentes. En la versión femenina, podría ser esa mujer fatal que sólo busca sexo en los tíos, por algún trauma del pasado. O aquella depresiva que ante el más mínimo problema se le hunde el mundo.

En definitiva, cualquier persona que hace activarse un peligroso trigger en los sentimientos humanos:

Me gusta esa persona, quiero ayudarla y cambiarla a mejor.

Cambiarla. A mejor. Tenemos un problema.

No tengo una respuesta a este sentimiento "universal". Sentir amor+compasión de una persona, quererla+querer ayudarla a cambiar. Me gustaría conocer un caso real (aparte del mío) en el que un tío quiere ayudar a "cambiar a mejor" a su novia; todos los que conozco han sido a la inversa. Me mencionaron una vez un libro: Mujeres que aman demasiado. Pero la chica que me lo comentó, volvió a cometer el mismo error: amarme a mí -en mi fase más problemática y autodestructiva del desamor-, después de que me dejara la Maldita.





Como no se puede elegir a quién se ama, sólo puedo desearos suerte a aquellos que intenten cambiar a una persona. Yo no pude. No he conocido a nadie que pudiera. Marge Simpson tampoco pudo. Siento no soltar una perorata surrealista como de costumbre, pero es un tema que me produce bastante respeto por quien se aventura en algo así. Pero, por favor. Por favor. Si habéis conseguido cambiar a una persona (a bien, no me refiero a meterla en vuestros vicios de rol o MUDs, como hacéis muchos de los que leen esto con vuestras novias) y os apetece hablar de ello, escribid. Tengo muchas ganas de aprender más sobre ésto, aunque sea para volver tener una mínima esperanza o garantía de que la próxima vez, pueda ayudar a alguien. Pero por ahora, sigo en la misma casilla del tablero.

No se puede cambiar a las personas.