Pese a confundir unas teclas con otras, es el momento más productivo para escribir sobre nada en particular.
Caminas por la calle, completamente solo. Ni un sólo ruido. Nada en absoluto. Intentas no romper ese equilibrio con el sonido de tus pasos. Intentas camuflarte con el Nada en absoluto. Normalmente no se consigue. Tropiezas.
Buscas las llaves en tu bolsillo. Cuando las sacas, ves heridas en tu mano de las que no eras consciente. Ni siquiera sabes cómo te las has hecho. Pero ahí están. Y recuerdas la última vez que viste una mano herida. Era en un sueño. Soñabas con ella. Subíais de la mano unas escaleras, no sabes cuáles. Parecíais ascender, alcanzar un lugar metafórico de unión más allá de los límites de las sensaciones. Y te lo creías. Notabas -y disfrutabas- la suavidad de su mano; hasta que la mirabas y veías que estaba llena de heridas. Sentías compasión, querías curar esas heridas. Lo hacías con un beso.
Tus heridas no las cura nadie. Todavía te estás preguntando cómo te las has hecho. Bailar a hostia limpia con otros punkis puede ser una buena aproximación. El hecho es que nadie te las va a curar.
El quinto y el sexto mes es lo peor. Era mi cuarto mes. Y cuando me lo decían, veía esos meses con mucho respeto. Los temía.
Ya se acerca el año. No volveré a confiar en científicos locos. Sus cálculos siempre son erróneos. Todavía sigo aquí, encerrado. Pese a ser consciente de que hay una puerta para salir, no salgo. Pese a ser consciente de mi necedad, no corrijo.
No hay nadie al otro lado de la ventana. Por mucho que la golpees, nunca te oyen (cosa que deberías haber aprendido de las películas). Siempre son a prueba de balas, así que tampoco se puede romper. Sigo sin ser consciente de que puedo salir por la puerta. Me gustaría tener algo que abrazar, aunque fuera una almohada. Realmente hace frío, y no me había dado cuenta.
Solo, encerrado, con la mano ensangrentada, escribiendo sobre nada en absoluto. Rodeado de gente, pero solo -la verdadera soledad-.
Podría dar muchas cosas, pero no siento nada en absoluto. Están ahí, deseando salir. Pero aunque las llamen, no salen. Están agotadas, o decepcionadas con el mundo. Seguramente lo segundo. Escucho en color, pero los demás hablan en blanco y negro. Hablan de nada en absoluto, nada que me importe en este momento. Parecen una película muda; yo pongo los rótulos cómicos cada varios minutos, interrumpiendo sus peroratas sin sentido.
Tu amigo sólo dice gilipolleces. Ríete. Bebe un poco más.
Sólo pienso en mi cama, en dormir hasta la semana que viene. La presente será dura. Ya habíamos oído hablar de lo peligroso del Sueño; pero ahora, dentro de esta desesperación, nos da igual. Nos permitimos el lujo de hundirnos más.
¿Hola?
¿De verdad no hay nadie ahí?


luiedu666
26 jul 2006 | 04:19 AM
bueno mi estimado... en este momento no te mando ningun comentario-me parecieron buenas las imàgenes con tus comentarios que mandas, y sobretodo los escritos-a mi punto de viste me parecen exelentes...-
bueno nosè si los llegaras a leer estos escritos o se pierdan y se olviden cuando se mesclen con los demàs comentarios pero te mando dos poesias y me agradarìa tambièn tu comentario...
muchas gracias por el estupido tiempo que te hago perder!
Brinar and to fall down.
El cielo puede caerce en mí y surcarme el vientre,
como cauces de los camposcomo el sentido de la mente,
al gritar al caer de alguna saliente abismal…
y sentir la sensación de lo etéreo,
de lo dulce-amargo…
de las cosas,
a veces sin sentido sin nada
y luego solo tener grandes ganas de vomitar y por fin.
-mi cabeza cercenar-
puedo volar como las aves negras,
reír como si tuviera la felicidad del niño
mientras va desplomándose lento
la sangre cuando caen en mis mejillas,
cuando caen de mis ojos…
Brinar and to fall down
buscar los hermoso de la expiración...
sentir que la sangre mima mi pálido rostro…
que la tierra me sepultara con el tiempo
en este cuarto polvoso…
que el corazón por fin se detenga…
y así mis miedos desaparezcan…
puedo volar,
tocar las nubes,
hasta que pierda el equilibrio
–dándome cuenta que no tengo alas-
y caer
–lento, tan lento-
abrazando al espacio celeste y blanco…
mientras voy cayendo lento
-con la sonrisa del niño-
para llegar al asfalto con una velocidad increíble
y destrozarme el cerebro…
o simplemente el cielo puede caerse en mí…
----------------------------------------------
no soy inmortal
veía en el cielo gris aves negras volar,
libres retando al viento,
hojas secas que se elevan,
y caen al invierno,
en oscuros astros sin rumbos ni encuentros.
Veía senderos separados
como carne abierta por un cuchillo,
más sangre envuelta sin coagular.
veía astros sueltos que bailaban al son de tus turbios vientos
cuando entonces quise elevarme también...
en ese tu cielo eterno
-para ver si encuentro peses o que un cometa me de en la cara-
y para eso intenté muchísimas cosas:
ponerme plumas en mis sueños y termine cayendo de mi cama...
de saltar lo màs alto y termine
tropezándome con mi propia sombra que se encontraba en una pared...
de hacer de todo mi soporte un equilibrio y termine cayendo de un edificio...
entendí entonces no tener alas
que la facultad del vuelo son de las aves por más negras que sean
que la frialdad son de las piedras por mas que mil desastes ofrezcan...
que simplemente tengo una vida...
y un corazón que bombea sangre en cada momento
que la cuerda de mi reloj suena.
-sin saber como hacerle caminar de reversa...-
pero al sentir el bombeo, que sensacion esa...
---------------------------------------------
El cielo puede caerme en mí
y surcarme el vientre, como cauces de los campos
como el sentido de la mente, al gritar al caer de alguna saliente abismal…
y sentir la sensación de lo etéreo
de lo dulce-amargo…
de las cosas, a veces sin sentido sin nada
y luego solo tener grandes ganas de vomitar y por fin. -mi cabeza cercenar-
puedo volar como las aves negras,
reír como si tuviera la felicidad del niño
mientras va desplomándose lento la sangre cuando caen en mis mejillas
cuando caen de mis ojos…
buscar los hermoso de la expiración...
sentir que la sangre mima mi pálido rostro…
que la tierra me sepultara con el tiempo
en este cuarto polvoso…
que el corazón por fin se detenga…
y así mis miedos desaparezcan…
puedo volar, tocar las nubes
hasta que pierda el equilibrio
–dándome cuenta que no tengo alas-
y caer –lento, tan lento-
abrazando al espacio celeste y blanco…
mientras voy cayendo lento
-con la sonrisa del niño-
para llegar al asfalto con una velocidad increíble
y destrozarme el cerebro…
o simplemente el cielo puede caerse en mí…
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muchas gracias y aki tienes un nuevo seguidor... (luiedu)