Sin contar lo duro que resulta tener una capacidad enfermizamente malsana de relacionar todo cuanto me rodea con ella -capacidad que podría ser utilizada con fines más provechosos, lo sé, como hacer guiones de sitcoms-piloto o películas de serie B-, también tengo que contar con el hecho de encontrarme dentro y fuera de mi casa con docenas de pequeños recuerdos más materiales. Por ejemplo, la típica tienda con un nombre tan ridículo como el de "Cositas Ricas", de la que siempre empezaba a cachondearme cuando pasábamos juntos por allí delante; y cuya existencia procuro ignorar a día de hoy cada vez que me veo en la obligación de pasar por delante de ella, puesto que para más gracia está en una de las calles que más suelo transitar.
Pero el recuerdo que ha puesto música sombría en mi cabeza (y siempre es la misma canción: Gravity de A Perfect Circle, del disco de mi vida: 13th Step) ha venido hace apenas una hora. Mi padre me ha entregado una carpeta que tenía en el maletero del coche que hoy han jubilado, y que ha sido testigo de muchos buenos momentos. Pensaba que estaría llena de apuntes viejos, y así ha sido. Exceptuando esto:
Chica estudiante se ofrece para dar clases particulares a niños hasta 3º ESO de cualquier asignatura. Especialidad inglés.
Parece que la quema de brujas no había alcanzado al contenido de esta carpeta roja de Universia, cuyo logotipo se aproxima peligrosamente al de una hoz y un martillo. Aquí estaban, burlándose de mi, una docena de anuncios que hicimos el verano pasado porque ella quería trabajar. No quería que cayera sobre mí todo el peso de los tres cuartos de millar de euros que costaba el perro que nos queríamos comprar. Entre los dos, claro. Al final, mayormente, lo pagué yo.
Un día como hoy, hace un año, estabamos empapelando toda la ciudad con anuncios de éstos. Llovía, y escuchaba Gravity de A Perfect Circle, pero significaba otra cosa totalmente distinta. Hoy, apenas he podido estudiar, y me he sentido ruín al aceptar los 20€ que me ha dado un vecino por arreglarle el ordenador. Y escucho Gravity una y otra vez.
No es algo que debáis entender, simplemente está ahí.
No sé si lo he dicho antes, pero sí. Al final el perro se lo quedó ella, y no lo he vuelto a ver. Éste es el perro:

Y no creo que de mayor se moleste en buscar a su "padre biológico".


Irëth
15 sep 2005 | 12:07 PM
Demasiadas cosas nos devuelven a extrañas vivencias del pasado... a momentos que con el paso del tiempo se vuelven demasiado importantes...
Tú el perro... yo mi hurón... la diferencia es que a pesar de que mayormente también lo pagó él, no ha podido quedarse conmigo... espero q cuiden de ellos...
Tarde o temprano toparé con mi "carpeta"...
ember
16 sep 2005 | 11:16 AM
Aún suerte que te pagan por arreglar el ordenador! yo sólo pringo sin más, ni tienen la decencia de decir, oye, toma, por las molestias (que tampoco lo cogería pero bueno, es el hecho).
Para animarte un poco, decirte que estoy leyendo tu blog desde Granada. Tenía un descanso largo y qué hago? pues ala, a leer tu blog, que nunca me decepciona ;)
Jeje, el chucho parece una bola de pelo tal cuál :_)