¡Ingwe! He aquí el motivo de su existencia. Desde dos puntos de vista. El primero, se lo he robado a un artista, de esos que al principio molan, y luego se convierten en capullos que venden su propio perfume; hace referencia a la estrella de rock que todos llevamos dentro, la que se muere de ganas de que le hagan una entrevista, o que le manden un horrible test de personalidad vía e-mail. Sólo porque creo que tengo algo que decir; aunque luego sea una tontería. Helo aquí:

El problema no eran las revistas o mis escritos, sino los mismos músicos. Cada entrevista que realizaba me dejaba más desilusionado. Nadie tenía nada que decir. Me sentía como si debiera ser yo el que contestara las preguntas en vez de plantearlas. Quería estar al otro lado.

La larga huída del infierno, Brian Warner

El segundo punto de vista: ¿Conoces el sonido que hacen las ollas a presión? Ése. Cuando se levanta el pivotillo... es algo como "psffffffffff", donde la "f" tiene más a ser una "i". Y empieza a salir vapor. Pues este blog es el espacio de tiempo que discurre entre que la olla a presión empieza a hacer ese ruido, y el momento en que retiras la olla del fuego, y se hace el silencio.