Alerta Matías: gente de la calle que reclama sus derechos.
Habla Marisa Torres, una señora de trintimuchos, con el pelo revuelto y una enormes gafas de pasta. Va siempre arrastrando un bolso de forma arrítmica, porque siempre está de aquí para allá. Hoy le toca hacer nosequé gestiones en el ayuntamiento, mañana tiene que apuntarse a tai-chi porque está de los nervios. Etcétera. Su halitósico buzón profiere:
Fumar es mi derecho, y fumo donde me sale del papo. Y me cago en los no fumadores, ¿no ven que los coches contaminan más que mi ponzoña? Y si te echo el humo en la cara, te jodes. Y yo soy mi dueña, y he hablado, y soy muy sincera, y soy así.
Habla Germán de Castro, es un joven aprendiz de enfermo cardíaco. Hijo del neoliberalismo y del capitalismo, trabaja en un banco regalando bolígrafos y calendarios mientras a hurtadillas te suelta un hachazo en el costado, del que mana la sangre a borbotones. Conduce un coche desmesuradamente largo: prolongación metafísica de su diminuto pene nipón. Mastica chicle y dice:
Aparco el coche en doble fila, y al que no le guste que se joda. ¿Vas a llamar a la policía? Venga. Llama a la policía si tienes cojones, que los esperamos aquí tú y yo. Te meto en una lista de morosos y no te compras el portátil en tu puta vida.
Habla Etelvina, es una mujer mayor que se aburre. Tras la muerte de cierto quiropráctico, le regalaron un balón de Nivea para que le diera patadas en las playas de Benidorm, pero acabó aburrida. Ahora va de fila en fila -desde la de la parada del bus hasta la de la carnicería- colándose. Vive para colarse a los demás. Y dice:
*
(*) En realidad no dice nada, se cuela sin decir ni mú
Habla el Johnny. Retó al darwinismo, y el darwinismo perdió -otra vez-. Le encanta recorrerse la casa de campo gritándole obscenidades a las putas, robar CDs en el Simago (cuando era Simago) y vendérselos a prepubescentes por un precio desorbitado. En una ocasión, una de las prostitutas le pegó ladillas -con bonus- por el módico precio de 5€, pero él todavía no lo sabe. Se prepara unas lonchas, asoma su quijotera-cenicero por la ventana del coche y esputa:
¡Mira las putas ahí muertas de frío! ¡Zorraaaas! Mira que te meto, ¿eh? Que te meto un meco. ¡So puta!
Habla Segismundo T., que baja en zapatillas al perro antes de meterse en el bar a dejarse el 90% de su salario en la máquina tragaperras. Dinero que, obviamente, perderá; y canalizará su malestar y su infancia perdida con su pobre mujer, a la que golpeará para darle las buenas noches, como viene siendo costumbre desde hace veinte años. Su perro es un mastín, y sus deposiciones (eufemismo para la palabra mierda) son del tamaño de los cañones de Navarone. Generan tanta gravedad que atraen la suela de tu zapato hacia ellas, y como es de esperar, las pisas. Fuma negro, y por el agujero que tiene en la garganta para respirar sale un sibilante sonido:
¿Multa porque Jarpo cague en la calle? Mira, no tienes más que salir de noche para ver a rumanos y a sudacas cagando en los parques. Si a ellos no les multan, a mí que nadie tenga cojones de alzarme la voz.
A muchas personas les queda grande la libertad. Desde aquí propongo que nos reunamos en un bar-sótano, como el de Cheers, e inventemos una dictadura totalitaria bajo la luz de la cerveza, y amparada en el supuesto savoir faire de un comité de sabios, que no serán sino marionetas nuestras. Hombres con barba y túnica cián, que adopten posturas pensativas y decisiones salomónicas, entendiendo la palabra salomónicas como nazis. Podemos crear una wiki para organizar los aspectos ideológicos, como bien ha hecho Scumnok con su proyecto de MUD genérico. Pondremos una pareja de stormtroopers en cada esquina, que tendrán potestad para celebrar juicios rápidos: en cuestión de segundos podrán freir a los infractores con sus pistolas-láser. Se acabó tanta tontocracia, tanta mi libertad empieza donde termina la de los demás pero no tengo ni puta idea de dónde está la X que marca el lugar, tanto es que es mi derecho, y tanto pero señor... que es Navidad. Contra la incapacidad de raciocinio: ultraviolencia y dictaduras totalitarias de ciencia-ficción.
Para el selecto y elitista club que controlará la sociedad del 1984 del futuro, ya he pensado en un par de bloggers, que considero aptos para redactar todas nuestras hilarantes y totalitarias normas. No voy a publicar sus nombres. Todavía no les he invitado a unirse a la causa, porque en caso de que muestren objeciones deberán ser ejecutados, y sería una lástima, porque hoy por hoy es delito, y los quiero mucho.
¿Oye, y yo qué?
Habla Dunkelheit (alemán: oscuridad, arameo: fornicio). No se sabe definir. Recordman de enfermedades venéreas. Azote de mods, gafapastas, culturetas y críticos literarios. Reconocido comunista-nazi, skinhead de extrema izquierda y militante de 314 de las 338 falanges existentes, se dice que es lugarteniente de Hitler en su exilio brasileño. Hijo bastardo de una fugaz relación entre Emilio Butragueño y Ana Obregón, también fue el ganador del primer mundial de snooker, en 1798, con el sobrenombre de Emidius Blacktooth. Inventor de la bombilla y el teléfono. Posee ocho brazos giratorios, cada uno de ellos porta un símbolo sagrado, con los que controla toda religión organizada. Su hálito es de vapor azufre a altas tempraturas, y siendo conocedor de la frase de la sabiduría absoluta, dice:
Éstos no son los androides que buscáis.

Mira que práctico el totalitarismo ese. Me ahorro ir a votar quién sabe qué. No hace falta ni que vote a favor de tu idea.
Me alegra leer éso. Te anotaré en la lista de posibles Ministros de la Guerra. Aunque por ahora anotaré tu nombre en Personas que no serán ejecutadas por los stormtroopers.
1.- Maërandor
Genial...
Sencillamente genial...
Un beso