En exámenes no podría estar sin bajar a la gasolinera de madrugada para pillar redbules, donetes, y alguna revista para los descansos. Es una gasolinera que está a escasos 200 metros de mi casa, pero aun así siempre voy en coche. Aunque ya no, porque ya no tengo coche. Toca ir andando.
Vivo en la periferia de la ciudad, y de mi barrio en adelante sólo hay naves industriales y fábricas, y pasear de madrugada es como meterse en los parajes industriales nocturnos de Terminator 2. Todo se ve como detrás de un celofán azul. Es increíble.