Del mismo modo que mi quiropráctico disfruta orientalmente de algo tan sencillo como tomar té –saboreando y siendo lúcidamente consciente de cada parte del proceso-, disfrutaba yo de una magdalena y unas pastas holandesas de mantequilla, de ésas que vienen en entrañables recipientes de hojalata que luego usan las abuelas para sus labores de costura, o para esconder la droga de sus nietos. Me había dejado cien eurazos en este hotel, y estaba dispuesto a rapiñar toda la comida del hall, no sin antes haber diezmado la población de cubiertos, jabones, toallas y cortinas.
En esto que llega un señor bajito, con gafas y bigote; que me recordó mucho al viejo calvo de Benny Hill, pero bajito, con gafas y bigote, y que parecía huir de no sé qué. Imagino que escaparía del fantasma del propio Benny Hill, que le perseguiría dándole capones imaginarios con una frecuencia muy a lo batería de doble bombo, en un círculus vitiosus astral que se repetiría durante toda la eternidad. Mira su reloj de conejo blanco. Mueve su bigote negro de conejo negro con canas y se acerca a mí. Como es un hombrecillo muy pequeño, es gracioso. Y es gracioso porque es diferente, y a la gente diferente se la señala o se la persigue en furgonetas armado con antorchas y capuchones. Y apenas ha terminado su recorrido hasta mi tranquila y sentada persona cuando su aura fantasmagórica de Benny Hill se transforma en un aura fantasmagórica de abogado con cardiopatía. Y mastica o roe:
−¡No puedes pasar!
−¿Qué?
−¡Llama de Udûn!
−¿Qué?
−Que no puedes escribir más en el blog.
−¿Qué?
−Porque has sido categorizado, debidamente estandarizado y legalmente burocratizado en nuestra base de datos de blogs.
−¿Qué?
−Que no ha sido aceptado como blog de gadgets para gafapastas, ni como blog de miserias eróticas, ni como blog de desollar otros blogs, ni como blog casquería -que es lo mismo pero sin cultismos-, ni como blog educativo para asignaturas optativa de la ESO, ni como blog de escritura aleatoria automatizada. Éso te hace pertenecer a esa inmensa clara de blogs sin motivo aparente, que leen de cuatro a veinte personas, y éso te convierte en un COMUNISTA.
−¿Qué?
−¡¡¡Obedece a mi perro!!!
Y se subió a la camioneta de antes, y empezó a perseguirme antorcha en mano junto con sus camaradas del triple K, mientras sonaba la música de Benny Hill. Y nunca más volví a señalar a nadie por ser diferente, o bajito, o calvo con gafas y con bigote. Y la lección que aprendí fue ésta.
Mi más sincero hálito de apoyo y ánimo a todos los blogs de la clara del huevo que, como el mío, han sido acusados de ser comunistas por el demonio blanco; y que emponzoñamos gratis sin que culturetas, críticos literarios o críticos de cine del periódico puedan hacer nada por evitarlo, salvo vomitar, o mesar su perilla, o arrojar sus gafas de pasta contra el encerado, o gritar ¡sacre bleu!.


Clap, clap, clap por todos los blogs de la clara del huevo :)
Eres un cabrón! Un pedazo anarco no debería escribir tan bien.
De repente he caído en que puede que mi comentario no fuera de lo más acertado. Pretendía ser un elogio, no discriminar el nivel cultural de una persona por sus ideales o su físico, así que espero que no haya sido malinterpretado por nadie.
Jejejeje, ¡no te preocupes! :_)
lo mismo no me aclaré con la oda a los gafapastas
pero en verdad que tu blog es mu rojo
me cago en todos los técnicos operativos
y en todos los blogs comunistas
pero no llevo antorcha ni tengo furgoneta
pero me cago en todos los blogs comunistas
dunkel, si la coctelera te acusa de comunista...
Me ha encantao!
Un saludo.