Creo que no le hizo mucha gracia que minimizara el pánico ante su aparición inminente en este artículo de un mes y medio, ya que esta noche ha usado su derecho a replicarme. En un sueño:
Estaba en la despensa de mi antigua casa, que es cuadrada. En la pared norte y este, hay sendas ventanas; la primera da a un claustrofóbico patio de luces de apenas dos metros de largo por dos de ancho, la segunda da a la plaza que conforman los diez bloques de edificios idénticos.
El patio de luces -también cuadrado- enfrenta a dos casas en sus caras norte y sur, unidas por numerosas cuerdas de tender la ropa, que al principio de los tiempos eran de estas típicas verdes. Al este, una especie de estor metálico apenas deja que se cuele la luz, creando un aura del tono anaranjado oscuro de la pared de ladrillo que está frente a él, en la que sólo hay ventanales elevados que se repiten a razón de uno por planta de edificio, y que apenas tienen medio metro de altura. Están opacos y ambarinos por la suciedad, lo que les da un aire muy a Delicatessen de Jean-Pierre Jeunet.
Ahí estoy yo, mirando las cuerdas de tender por la ventana de la despensa. No me gusta asomarme mucho, porque son ocho pisos y el vértigo la mayor de mis fobias. Lo contrario debe ocurrirle a la vecina de nueve o diez años que está jugando con medio cuerpo fuera de la ventana de enfrente. "Qué vértigo". A su hermano pequeño no le hace mucha gracia: tira de ella con fuerza hacia la seguridad del suelo de baldosas.
En un parpadear, la chica se defenestra por el forcejeo con su hermano, aunque consigue agarrarse a las cuerdas de tender la ropa. Ahí está, colgando; con ocho pisos de vacío bajo sus pies y pidiéndome ayuda a gritos. Las frágiles cuerdas -perjudicadas por su deficiente instalación- no parecen aguantar bien su peso, y cada vez ceden más.
Y oigo una voz.
"¿No la vas a ayudar? ¿Verdad que ahora tienes miedo a morir?"
Y me imagino saltando por la ventana hacia las cuerdas para agarrarla del brazo. Pero petrificado ante el vértigo y ante la idea de caer al vacío para salvarla, dejo que la chica caiga al vacío arrollando a su paso todas las cuerdas de tender, hasta que impacta contra el suelo.
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glup
Un personaje cortés y con muchos recursos, la muerte.
Si la vista no me engaña me voy a tomar una
caña.
Riete de lo de aqui abajo y manda al mundo
al carajo.
alejandro.ainciburu@gmail.com