Si hay algo que me dé ganas de alzar el puño y agitarlo con vehemencia mientras blasfemo, es dejarme encendido el —hablando cual gafapasta— software de mensajería instantánea. Luego me despierto a las 13 horas y 52 minutos de este 11 de marzo del año de Nuestro Señor 2006, y veo seis ventanas parpadeantes. Y una de ellas es la puerta a la salvación diaria, una pastilla de felicidad con forma de rombo biselado, de un suave color pastel —azul o rosa, indistintamente—. Y hoy no me ha le podido tomar, porque soy un despistado y mientras me la ofrecía una dulce y delicada mano —una de esas que te da ganas de morder— yo estaba soñando a escaso metro y medio. Irónicamente, con ella.
Espero sobrevivir hasta mi próxima dosis sin desarrollar nuevas extremidades con tejido entre dedo y dedo, como las ranas; o que me salgan pinchos en las vértebras. Síntomas inequívocos de que se echa mucho de menos a alguien.
¿Qué clase de mañana es ésta? Con un cielo alcalaíno tal que así...
Me pregunto cómo será el tuyo.
Ich liebe dich...

Me siento como un intruso comentando en este post. Pero es que te ha quedado muy bonito, tú.
Inequívocamente, precioso.
Qué putada! Bueno, hay más días que longanizas, o eso dice un colega. "No es por morir, es por vivir" frase de otro colega, que no viene a cuento pero quería ponerla en algún lado. Espero que pronto recibas tu chute, antes de que tengas que teclear con un lápiz agarrado con tus patas palmeadas.
Aaayy... me recuerdas a cuando yo estaba así. Ahora, 4 años y medio después, por el msn con mi novio casi ni hablo. Curioso.
Ánimo ;)
Yo preferiría hablar en carne y hueso, la verdad... :(
Pero por ahora, el messenger es lo que hay. Y es genial.
Besos para todxs.