...podemos encontrar cosas curiosas, a menos que nuestro nombre o seudónimo sea una palabra común —en éste u otro idioma—, como Dunkelheit. Nuestro amigo Sinpalabras, se encontraría con algún que otro tocayo al buscar.
Puede que alguna vez también hayamos buscado nuestro nombre real, o nuestra dirección de correo, o nuestro número de teléfono móvil. Si soy el único que lo ha hecho, quizá eso me convierta en un ególatra. O en un incipiente psicópata.
Pero lo que me pregunto yo es qué sentirán desgraciados los creadores del rock y el punk como, por ejemplo, Ramoncín. ¿Echará mano del Lexatín® o, por el contrario, se consolará con el dinero que gana trabajando honradamente cuando vea lo odiado que es por la sociedad del sentido común?